La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Objetivos, mecanismos y cambio de paradigma. La huelga del 14-N















Para empezar quiero pedir perdón a mucha gente que se va a sentir incómoda por algunas cosas que voy a escribir sobre la huelga. Quiero que quede claro que respeto muchísimo a todos aquellos que han hecho huelga para luchar contra la impresentable política que se aplica en España, pero debéis entender que debo ser honesto con mis percepciones y voy a decir las cosas tal y como las pienso.

El 14-N ha habido huelga general en España y en otros países de Europa. Mis opiniones sobre esta huelga son las mismas que ya tuve a principio de año sobre la anterior y en 2010 sobre la de aquel año, pues creo que todas están enmarcadas en el mismo marco. Podéis leer los textos aquí y aquí, y tengo que reincidir en casi todo lo que dije entonces.
En cuanto a las particularidades de esta huelga creo que hay dos puntos diferenciales. El primero es que esta es una huelga parcialmente internacional (de los PIGS, básicamente), lo cual es algo positivo pero me temo que insuficiente, y la segunda es el momento que se ha elegido para hacer la huelga. La huelga fue forzada por la convocatoria internacional pero personalmente creo que se ha hecho en un momento erróneo en nuestro país. Esta huelga está en medio de múltiples ataques pero no relacionada con alguno en concreto. España va a pedir el rescate en semanas y creo que en ese momento (o después de los recortes que vendrán asociados) es cuando hubiese sido adecuado hacerla si es que se quiere hacer. Ahora se está lejos de los recortes de julio y en medio de una campaña electoral y seguramente del único acto de decencia que ha tenido este gobierno desde que tomó posesión (me refiero a su voluntad de intentar evitar los desahucios). No me parece un momento óptimo ni especialmente movilizador.

Los “contendientes” en esta huelga (no hablo de los manifestantes, hablo de los sindicatos y el gobierno y de los medios de comunicación que toman partido) tienen los comentarios sobre la misma prefabricados desde la noche anterior, con huecos en blanco a rellenar con el dato más conveniente para sus intereses. Los sindicatos dirán que ha sido un éxito, el gobierno que un fracaso, la prensa de derechas cargará contra los fracasados y vividores líderes sindicales y la prensa progresista dirá que esto ha sido un serio aviso para el gobierno. Lo que haya pasado realmente será absolutamente irrelevante.
Desgraciadamente esta huelga va a ser un fracaso, y va a ser un fracaso porque no debemos olvidar que las huelgas se convocan con objetivos determinados y esos objetivos no se van a cumplir. Esta circulando mucho la frase de Pablo Iglesias de que a veces una huelga hay que hacerla por dignidad pero una cosa es que haya que hacerla (que es discutible) y otra que sea un éxito. Con o sin dignidad una huelga que no consigue nada es un fracaso.
No quiere decir esto que las huelgas sólo sean adecuadas si consigues tus objetivos. A veces haces una huelga y no consigues tus objetivos y no pasa nada, lo has intentado y el fracaso es parte de la vida, el problema viene cuando sabes positivamente que no hay ninguna posibilidad de que tus objetivos se cumplan y aún así haces una huelga. Esto es, en el mejor de los casos, una inútil expresión de intenciones y de protesta, pero entonces para eso es mejor hacer una manifestación y no unan huelga.

A veces tengo la sensación de que las huelgas están creando una fractura laboral a todos los niveles. Quiero decir que hay sectores en que hay amplio seguimiento de la huelga y otros sectores en los que la incidencia es casi nula. La industria y los transportes son los sectores en los que se consigue mayores éxitos de participación y, en función de lo que digan los sindicatos de funcionarios, en el sector público también. En cambio en el sector servicios el seguimiento de las huelgas es prácticamente simbólico. La situación de los trabajadores también está generando una fractura, pues los que tiene un puesto más o menos seguro (trabajadores veteranos con muchos años de antigüedad y trabajadores de la administración) suelen hacer huelga y quienes no tienen esa seguridad (trabajadores jóvenes, temporales y autónomos) no la hacen.
Esta ruptura en dos acaba siendo aprovechada por mucha gente para sembrar cizaña entre los propios trabajadores. Cuando alguien en una empresa ve que los que más cobran son los que hacen huelga, el resto de trabajadores los ven como unos “progres de caviar” privilegiados. Cuando los trabajadores de los transportes hacen huelga porque saben que su trabajo es absolutamente fundamental para que un país funcione, el resto de trabajadores los ven como unos caprichosos chantajistas. Estos sentimientos son espoleados por empresarios, periodistas y políticos y muchas veces se consigue que hayan divisiones viscerales independientemente de que la causa para hacer huelga sea justificada o no. Es lo que tiene la sociedad de la información o de la desinformación.
La verdad creo que alguien debería plantearse si con esta realidad divisiva no es contraproducente hacer huelgas. La división social a la hora de hacer algo siempre existe, es consustancial a los intereses divergentes que tenemos los ciudadanos, pero esta división creada precisamente dentro de un grupo que de forma homogénea tiene los mismos intereses nos hace vislumbrar que algo falla. Creo que la batalla de “la opinión pública” está perdida para los sindicatos desde hace mucho tiempo, quizá producto de la pulverización de intereses de los mercados laborales modernos y/o de la complejidad de la producción y el trabajo en el siglo XXI, pero la cuestión es que está perdida. Ojo, eso no quiere decir que la gente considere que lo que piden los sindicatos es inadecuado, lo que quiero decir es que incluso con la gente a favor de las demandas existe animadversión contra las cúpulas de los sindicatos de forma general.
En la actual realidad hay muchísimas causas que tienen un apoyo mayoritario de la población. Los movimientos como el 15-M o el 25-S tienen apoyo mayoritario de la población, la lucha para no ser simples pagadores de deuda bajo la bota de Alemania tiene un apoyo mayoritario de la población, la lucha contra los desahucios tiene un apoyo mayoritario de la población, la regeneración de nuestra democracia tiene un apoyo mayoritario de la población. ¿Cómo no sabemos capitalizar eso? ¿Lo estamos intentando siquiera? ¿O estamos empeñados en luchar con mecanismos de hace 50 o 100 años?
No nos equivoquemos, este sistema no es el capitalismo industrial del siglo XIX o XX, este capitalismo se convirtió en un capitalismo de consumo a final del siglo XX y en un capitalismo financiero a principio del siglo XXI. La situación es absolutamente diferente y plantear la lucha de modo trabajador vs capital no es más que una parte de una realidad que deja partes sustanciales fuera de juego. Hay que generar las luchas consumidores vs empresas de servicios y luchas de personas físicas vs mundo financiero, y esto hará que podamos ver la realidad en estas tres dimensiones y así podremos acertar con lo que debemos hacer para cambiar las cosas.

Para acabar quiero copiar aquí dos opiniones de compañeros de SeR que me han gustado. La primera de Enrique Casanova, que está contra la huelga, y la segunda de Miguel Álvarez, quien está a favor de la misma. La primera muestra esta visceralidad que he criticado, que parece querer convertir las huelgas como estas en actos de forofismo estúpido. La segunda, es una muestra clara de la hipocresía de algunos responsables políticos y sindicales:

En este tipo de convocatorias de huelgas políticas, el Gobierno del Turno, en este caso de la derecha neoliberal, rama conservadora, en fin, la derecha hispánica de toda la vida de Dios para entendernos, lejos de analizar las causas del rechazo social a sus políticas, o sea, ejercer la tan denostada "autocrítica", se dedica a desprestigiar la convocatoria y poner en solfa a quienes la convocan y la secundan, llamándolos de todo y haciéndoles responsables de la ruina del país o de que los Mayas predijeran el fin del mundo para dentro de un mes. Y en el otro lado, donde reside la verdad revelada por Dios a los oídos de cuatro elegidos para la gloria cuya única misión en esta vida y en este mundo es transmitir la palabra, convertidos en profetas a tiempo completo, predomina el paradigma "o conmigo o contra mí", todo muy religioso y trascendental. Consecuencia inmediata de todo este dislate es que si uno hace huelga se convierte en causa activa de la desintegración del Universo y la ruina colectiva, porque por culpa de hacer huelga, el mundo se va a la mierda por la vía de urgencia; pero, si uno no hace huelga, Dios no lo quiera, se convierte automáticamente en cómplice de un Gobierno traidor y miserable empeñado en destrozarnos la vida y en desmantelar el estado del Bienestar, cosas que no voy a discutir porque a mí también me parece que esa es la misión que la secta ha impuesto a la muchachada de don Mariano. Miren ustedes, ni lo uno ni lo otro. Con la huelga no se acaba el mundo y desde luego no contribuye a la ruina colectiva ni en la milmillonésima parte de lo que lo hace el Ejecutivo presente; pero no secundar la convocatoria de huelga no le hace a uno vasallo de don Mariano ni integrante de la secta de los iluminados cuya sagrada tarea consiste en joderle la vida al más pintado.




No olvido el por qué estamos como estamos y quienes manejaron por vez primera el machete para desbrozar el Estado del Bienestar en este país. Puedo elegir, y voy a elegir dónde colocarme en la manifestación vespertina. No iré con mis compañeros del sindicato, bajo esa bandera se situaran a quienes considero impresentables que solo se acuerdan del sindicato en tiempo de elecciones o cuando puedan utilizarlo para desgastar al adversario político. Esta vez iré con aquellos que en múltiples plataformas laboran por cambiar realmente las cosas. Quiero dormir tranquilo por la noche y para eso necesito que mi estómago no se revuelva. Me repugna ver a algunos causantes de nuestra desgracia denunciar oportunísticamente en ese día el “actual estado de las cosas”. Iré a la huelga, en el lugar en el que no vea a los políticos que dicen que hacen huelga. Iré a la manifestación, pero procuraré ponerme lejos de ellos, bastantes malos tragos nos llevamos en el día a día para que ese día me lo amargue quienes solo descubren la utilidad y la conveniencia de las huelgas generales cuando están en la oposición. Pese a todo iré a la huelga, iré con ánimo de lucha, y estaré hombro con hombro con los que sufren, solo con los que sufren.

Miguel Álvarez (Moral y Política)

Enrique cree que esta huelga es un fraude y no hay que hacerla, Miguel cree que hay que hacer la huelga por principios. Pero yo me siento cerca de los dos al mismo tiempo, y también diferente a los dos porque creo que Enrique es demasiado pesimista y Miguel demasiado tradicional en sus formas de lucha.
Yo busco hace tiempo un cambio de formas, un cambio de paradigma al que acogernos. Nuevas formas de protesta, de lucha, de rebelión. Voy dando pinceladas conforme me viene la inspiración pero debemos profundizar en estas ideas, vamos a intentar buscar cosas más concretas. Tengo en mente una cosa que se podría llamar “jornadas de lucha” que todavía tengo que pulir. Ya os contaré.

10 comentarios:

  1. Vaya, por un momento pensé que que ibas a hacer un artículo en defensa de Juan Luís Cebrián y su "cambio de paradigma" con la que ha liado en El País.

    http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/ros2ago12/noticias/noticias/4301425/10/12/Cebrian-a-los-trabajadores-de-El-Pais-No-podemos-seguir-viviendo-tan-bien.html

    Cebrían, súbete el sueldo:
    http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/articulosglopez/archives/508

    El País y el capitalismo de casino:
    http://www.eldiario.es/zonacritica/pais-periodismo-crisis-cebrian-prisa_6_55704433.html

    http://www.jotdown.es/2012/11/victorino-ruiz-de-azua-el-pais-o-la-muerte-por-un-activo-financiero/

    Lo que está pasando en el periódico El País es toda una metáfora de lo que está pasando en el país como nación, que ya se hagan 20 huelgas generales no va a servir de nada. Ni huelga de consumo, cuando precisamente es el sector servicios, con sus contratos temporales y precarios donde menos hacen huelga, y que por mucho que quieran hacerlas siempre va a tener consumidores el día de hacerla.

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  2. Hay momentos para todos y este lo queramos o no es el momento de las protestas y de ponerse delante de un gobierno que ha llegado al pensamiento único y que solo concibe el país y Europa en función de sus propios planteamientos. Después de mi, el diluvio, así titulo mi post de hoy. De Guindo es un claro ejemplo mostrando lo que para él es el único camino posible.

    Yo no sé si ganaremos la huelga hoy pero lo que si que sé que no es más que una acción que se suma a las muchas que ya se han hecho y a las que por desgracia deberán venir.

    Posiblemente la huelga solo no sea suficiente y es lícito que cada cual luche con las armas que más le convenzan, pero eso sí, que luche porque lo único que no se puede hacer en estos tiempos es mantenerse callado. Tal vez nos lleven al matadero pero seguro que no será en silencio.

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  3. Por fin alguien que se pone a pensar en mecanismos de lucha alternativos que superen las estrategias caducas que todavía usamos. A ver si pares algo bueno y consigues que la carcunda sindical de toda la vida te escuche. Como dicen en mi pueblo: ¡Que Dios te pille confesao!

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  4. Me proporciona una gran satisfacción encontrar una opinión que refleje con bastante coincidencia mis inquietudes. El cambio de paradigma significa, desde mi punto de vista, el tener una teoría política adecuada a los nuevos tiempos: globalización, deslocalizaciónes, países emergentes, fragilidad de los estados nacionales respecto al capital internacional y bloques de naciones como la Unión Europea. No hay solución facil, pero el hecho de reconocer nuestra ignorancia y emprender el camino de la busqueda, basada en el estudio, el debate y el contraste de hipótesis racionales puede ser un punto de partido. Menos triunfalismos y autoproclamaciones y más capacidad para aprender de la realidad. En fin un racionalismo crítico como metodología.

    Bueno, me gustaría participar en este intercambio de opiniones, más a menudo.

    Salud.

    Alberto Esparcia

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  5. Una pregunta...
    ¿Crees que la falta de credibilidad de los sindicatos es provocada mediaticamente o está fundamentada?

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  6. Runaway,

    Lo que está pasando en El PAÍS es lo que lleva pasando en casi todos los medios de comunicación en este país. Después de la construcción es el periodismo el sector donde más despidos han habido.
    Yo no sé si será casualidad pero desde la comuniación del ERE se están notando unas faltas de ortografía y de estilo garrafales en algunas noticias de la versión online de El PAÍS.

    Nicolás,

    No he dicho en ningún momento que no haya que protestar, por supuesto que hay que protestar. El problema es que la protesta no es escuchada, no tiene resultados y, por lo tanto, no nos podemos quedar en la simple protesta para tonificarnos con que estamos haciendo lo que debemos.
    Quien busque en la protesta una manera de conseguir la desafección general de la población que no pierda el tiempo. La desafección general de la población ya existe, el problema es canalizarla y hacer ver que hay otra alternativa.
    No creo que nos podamos permitir perder tanto tiempo en protestas simbólicas, hay que pasar a protestas contundentes y con posibilidad de éxito.

    Platypus,

    Bienvenido. Puedes participar en estos debates cuando quieras, continuamente suelo tratar estos temas o estas "redefiniciones" de los objetivos y los métodos para conseguirlos. Si miras las entradas de los últimos dos o tres meses verás multitud con una temática similar.

    Anónimo,

    Creo que ambas. La falta de credibilidad general se ha provocado por la exageración o generalización de algunos rasgos existentes en muchos líderes sindicales. A veces se llega al extremo de decir que los sindicatos no valen para nada o son directamente estructuras mafiosas, lo que es un dislate, pero para poder colar esas ideas es necesario que haya una realidad que las sustente.
    Los sindicatos han mostrado una gran incapacidad para atraer a todos estos nuevos trabajadores precarios, temporales y de "cuello blanco", y creo que ese es el origen de su fracaso social. Se han generado grandes bolsas de subempleo que no han sido defendidas y que se han desvinculado de los sindicatos de forma general.

    Saludos,

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  7. Soy nuevo en este blog y también nuevo en esto de el estudio y análisis de la politica, y por lo que he leído me parecen bastante interesantes y coherentes muchas de las cosas que comentas. Pero me gustaría saber cual es tu opinion sobre ¿cual es el papel del "tercer mundo" en la economía de España y en general? y si para conseguir nuestro "bienestar" vale todo, incluido la destrucción de estos paises.
    Me explico, cuando peleamos por nuestros derechos

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  8. Anónimo,

    Uff, tema largo y complicado sin duda. Esto habría que desarrollarlo largamente, pero para empezar te digo que yo soy relativamente proteccionista.
    Hay una cosa que creo que hay que evitar: No debemos caer en la trampa de aquellos que justifican las deslocalizaciones industriales o la libertad de comercio internacional en base a que todas las naciones tienen derecho a prosperar. Esto es una trampa, las deslocalizaciones no se producen para que nadie prospere, se producen para buscar mano de obra barata y/o semiesclavista.

    El modelo de desarrollo de los países del tercer mundo no puede ser como el nuestro, es decir, no podemos empezar con unos trabajadores pobres y casi esclavizados para que, poco a poco, vayan ganando conquistas sociales.
    El desarrollo de los BRIC se está generando mediante la precarización de las clases medias y populares europeas, y eso no se puede permitir porque entonces caminaremos hacia un mundo con todos los países terriblemente polarizados entre ricos y pobres y con una clase media escuálida.
    El profesor Enrique Mesa (tiene su blog linkado a la derecha, "si es que a esto se le puede llamar vivir") ha teorizado sobre que avanzamos hacia un BRIC global y esto es cierto. Pero este BRIC global no representa el desarrollo del tercer mundo, representa la tercermundializacion del primer mundo y eso hay que tenerlo muy claro.

    Esto no quiere decir que debamos condenar al tercer mundo, pero creo que lo primero que debemos hacer es que no seamos el tercer mundo todos. Y a partir de ahí debemos crear un modelo de desarrollo sostenible alternativo, potenciando el comercio justo pero no para beneficio de las grandes multinacionales sino para los pueblos.

    Saludos,

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  9. Amigo Pedro,

    No soy tan tradicional al respecto de la huelga general. Mi aportación siguiente en el blog http://moralypolitica.blogspot.com.es/2012/11/el-miedo-repensando-toni-negri.html encaja la huelga en el entorno de modo bien distinto. Acudo a la huelga por un sentido de dignidad, pensando que ello es, en parte, un acto gratuito. (No comparto la idea de Méndez de que la huelga es el catalizador de las manifestaciones, mucho menos las vespertinas). Es más, pienso que si se hubiesen desarrollado manifestaciones por la tarde donde se hicieron por las mañanas habría acudido más gente. Desgraciadamente, las cosas están tal mal, que creo que las huelgas generales son un recurso que comporta más inconvenientes que ventajas. Mis muchos años de sindicalista me enseñaron dos cosas: La primera, cuando te acusan de que no estas haciendo nada lo mejor es convocar una huelga. La segunda, cuando convocas una huelga y no acuden en masa es una hilera más de ladrillos que derribas de tu propio muro. Desde la izquierda ay que poner en funcionamiento recursos y alianzas bien diferentes para lo que se evidencia como una larga lucha que es, no lo olvidemos, el enterramiento de la idea surgida en mentes cristiano-democrátas ( es una ironía del destino)para resolver el problema de un cierto repaso de la riqueza y un pacto por el bienestar y el crecimiento. Saludos.

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  10. Hola Miguel,

    Perdona si consideras que el adjetivo "tradicional" no era adecuado, pero no encontré uno mejor para definir la discrepancia entre tu percepción de que hay que hacer una huelga por dignidad y porque es un mecanismo válido, y la mia que es algo más pragmática.

    He leído el texto que nos traes (se lo recomiento a todo el mundo, Miguel hace unas reflexiones brillantes habitualmente) y me parece muy acertado. Debemos replantearnos esto de que el trabajo y el trabajador es el único sujeto de lucha y de cambio. No lo es, y más vale que no lo sea porque me temo que avanzamos hacia un mundo dodne el trabajo tal y como lo conocemos dejará de tener la extensión y la naturaleza que ha tenido en los dos últimos siglos.

    Llevo un par de años desarrollando ideas de cómo luchar como ciudadano, como consumidor, como sujeto deudor, pero no sé hacer una síntesis de todo para desarrollar un camino que no me produzca dudas. Veo, no obstante, como las cosas que hemos venido diciendo van calando poco a poco en el imaginario colectivo y eso me hace ver que estoy rondando una idea que es buena.
    A veces creo que hemos perdido la visión de cual es el origen de todo. Lo vemos todo en términos monetarios, encerrados en la jaula de cristal que han creado para nosotros, temerosos de destruir lo bueno que tienen nuestras sociedades si cambiamos algo. Hay que romper ese corsé, hay que buscar el camino para salir de esa urna sin romper las paredes. Ese ejercicio de escapismo social nos permitirá preservar lo que no queremos perder. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Es el estado nación un elemento válido? ¿Deberiamos separar el concepto "beneficio empresarial" del "trabajo" y buscar vías para generar el segundo obviando el primero? ¿Es la violencia necesaria en esta situación? ¿Cómo atacamos el poder?

    Temo que lleguemos tarde a todas estas respuestas, cuando las mejores herencias del siglo XX hayan desaparecido y no nos quede más remedio que crear un mundo nuevo.

    Saludos,

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