La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 21 de enero de 2014

Hablemos de primarias (I)














En los últimos días estoy viendo como en todos los ámbitos ideológicos se está hablando de las primarias y por extensión de las primarias abiertas. Los acontecimientos se han ido atropellando y parece como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo para hacer primarias o hablar de primarias a la vez.
Empezó EQUO hace unas semanas con un procedimiento de primarias abiertas a la ciudadanía (no sólo a los militantes) para elegir a todos los miembros de la lista al parlamento europeo, luego vino UPyD con sus primarias “internas” (sólo votan los afiliados y simpatizantes registrados) para elegir aquí sólo al cabeza de lista a las europeas. Hace unos días también el PSOE fijó que las primarias para elegir a su candidato a la presidencia del gobierno serían durante este año y, además, serían primarias abiertas.
Y finalmente apareció la candidatura Podemos de Pablo Iglesias que se entiende como un intento de izquierda democratista y popular frente a IU, que se reafirmó hace unos días en contra del mecanismo de primarias para confeccionar sus listas, situándose en contra de parte de la propia coalición.

He leído muchos argumentos a favor y en contra de las primarias y a favor y en contra de que estas sean abiertas. El primero que quiero traer aquí es el escrito del joven diputado de IU Alberto Garzón que, quizá para echar un “capote” a su partido frente a Podemos, decidió situarse en una posición coherente con su partido pero marcando cierto estilo personal: Primarias sí, pero internas y no abiertas a los no militantes. Podéis ver el texto aquí.
Garzón justifica su rechazo a las primarias abiertas por dos razones fundamentales: La primera es que dice que podrían ser peligrosas para un partido de izquierdas porque si vota gente de fuera del partido (se entiende no ideologizada) se corre el riesgo de que los medios de comunicación condicionen el voto de los no afiliados, pudiendo salir así un candidato “light” o contrario a la línea del partido. La idea subyacente es que los medios de comunicación dominados por la burguesía podrían acabar destruyendo a un partido anti burgués si este se abre a la gente no afiliada.
El segundo argumento es que los partidos no pueden ser simplemente vehículos sociales que transmitan la voluntad de la población sino que también deben ser educadores y ejercer como guía para la población, intentándola convencer de ciertas ideas que han sido fabricadas por una élite dentro del partido. Si el partido se abre en exceso perdería su función y se convertiría simplemente en un vehículo de la cambiante voluntad popular.

El primer argumento de Garzón me parece disparatado. Es un reflejo claro de las teorías marxistas-leninistas de centralismo democrático y de partido-guía. Lo curioso es que el texto comienza explicando como la burguesía siempre tuvo miedo al “pueblo” y que por eso evitó el mandato imperativo, cuando el rechazo a las primarias abiertas que defiende Garzón representa básicamente el mismo miedo al pueblo que él critica a los liberales. El argumento es elitista y conservador en igual manera que aquel.
Pero es que, además, se le otorga a los medios de comunicación un papel crucial en las primarias mientras se obvia su papel en las elecciones generales. Si los medios de comunicación burgueses pudiesen imponer un candidato contrarrevolucionario a un partido revolucionario de izquierdas en unas primarias abiertas eso implicaría, directamente, que los medios de comunicación podrían evitar que un candidato revolucionario fuese elegido en unas elecciones generales. Si los medios pueden contrarrestar el poder de los ideologizados militantes en unas primarias ¿qué posibilidades hay de ganar unas elecciones? Garzón con este argumento está concluyendo, sin quererlo, que sus miedos son reflejo de su propia convicción que no pueden ganar.
El segundo argumento, en cambio, es más lógico. Un partido obviamente tiene un componente ideológico claro y es normal que no sea simplemente un vehículo, sino que sea una organización con unas ideas sólidas (lo que no quiere decir inmutables) que tenga cierto ascendente sobre el votante. El partido tiene unas ideas, las presenta y luego el votante, en la democracia representativa, debe validar o rechazar estas ideas.
El argumento es lógico por reducción al absurdo del contrario, es decir, porque obviamente los partidos no pueden ser plataformas desideologizadas que voten que digan los ciudadanos en cada momento, pero en mi opinión realmente lo que hay en el trasfondo de la idea es una concepción de organización política cerrada. Se asume que abrir un partido a la ciudadanía lo desideologizaría, algo que es muy discutible.

Quizá la mejor manera de ver si los miedos de Alberto Garzón tienen sentido es ver ejemplos de partidos con primarias abiertas y ver qué está pasando. El primer ejemplo que voy a traer es el del partido ecologista EQUO. EQUO ha creado para estas europeas un sistema de primarias abiertas por las que cualquiera puede inscribirse como votante en la página web de forma gratuita.
Además de ser votante los no afiliados también tienen la posibilidad de ser candidatos, pero ahí hay una limitación. Para que un no militante pueda ser candidato debe tener el aval de la organización territorial de EQUO, que es la que valorará si el candidato tiene un perfil que encaje en un partido ecologista como EQUO. No sé muy bien cómo hubiese sido esta solicitud de aval porque, que yo sepa, los 70 candidatos a las primarias son todos afiliados se EQUO, pero en cualquier caso aquí podemos ver un matiz: Si bien todo el mundo puede votar, para presentarse de candidato hay una limitación y la necesidad de que el partido lo permita.
Bien, ¿qué va a pasar en estas primarias y con estos candidatos? ¿Va a salir cabeza de lista mi colega y comentarista de este blog Enrique Casanova o el también comentarista Iván Pérez Marinas? ¿Va a salir la preparada María José Ortiz o el locuaz Carlos Martins? Pues casi seguro que no, muy probablemente saldrá Reyes Montiel o, quizá, Florent Marcellesi, que son los candidatos más conocidos o más “orgánicos” por decirlo de alguna manera.
Porque la realidad de los partidos es así, los candidatos pueden estar en igualdad de condiciones pero siempre hay gente más conocida, más implicada, que cuenta con el apoyo indisimulado de los dirigentes del partido, y eso siempre condiciona las votaciones. Yo no me puedo presentar a EQUO como candidato y salir elegido por muy bueno que sea, la política no funciona así y los partidos tienen sus propias dinámicas que no se vencen por abrir unas primarias a la ciudadanía.

Quizá EQUO sea un partido en fabricación y no sea el mejor ejemplo, pues todavía está engrasando sus mecanismos definitivos. Bien, pues voy a poner otro ejemplo de partido que ha hecho primarias abiertas y éste sí es muy importante, porque de hecho ganó sus elecciones: El partido socialista francés.
El PS francés tiene un mecanismo de primarias abiertas por el que votan los afiliados pero, también, los simpatizantes si realizan el pago simbólico de un euro y firman un manifiesto de adhesión a los principios del partido. Este sistema es exactamente el mismo que va a implantar el PSOE ahora para sus primarias y podemos ver que, respecto al de EQUO, es algo más restrictivo o seguro. Se hace que el votante asuma un compromiso.
Pues bien ¿quién ganó? ¿Ganó el candidato quizá más derechista y populista (Manuel Valls)? ¿O el más izquierdista (Arnaud Montebourg)? Pues no, pasaron a la segunda vuelta (en Francia todo es a dos vueltas) la primera secretaria del partido, Martine Aubry, y el candidato favorito, François Hollande. Curiosamente los dos candidatos “del partido” fueron quienes pasaron a la segunda vuelta, no hubo sorpresas.
En 2006 también hubo primarias en el PS francés que ganó Segolne Royal, un resultado algo más sorpresivo que el de 2011 pero que no dejaba de elegir a alguien del aparato: Royal fue diputada, ministra dos veces y era en ese momento presidenta de una región francesa.

Por los hechos vemos que los miedos a “invasiones” de hordas enemigas que se apunten a las primarias para elegir a un Caballo de Troya o a un candidato inútil son absurdas. Las primarias pueden ser muy democráticas y transparentes pero hay realidades dentro de los partidos y de la militancia que generan una tendencia conservadora que es muy difícil de vencer. Los partidos no se han desnaturalizado por hacer primarias abiertas, es más, si se puede hacer una crítica es que los resultados no parecen sustancialmente distintos a los de unas primarias “internas”.
Acabo aquí la primera parte para que comentemos y reflexionemos sobre estos casos y sobre el texto de Alberto Garzón. En una segunda parte hablaré de qué condicionantes deberían tener unas primarias para sean algo real y no solamente un acto de merchandising vacío.

16 comentarios:

  1. Evidentemente, lo que la organización debe garantizar es la igualdad de oportunidades para todos los candidatos. Y luego, está la trayectoria de cada uno, el tiempo que lleve, las responsabilidades que haya tenido, etc., y sobre todo, la campaña que haga. Hay gente que parece que parte de una situación de desventaja y luego tiene una campaña muy buena como es el caso de Guillermo Rodriguez, por ejemplo.
    Lo que sí quiero recalcar es que esto no son unas primarias "a la americana". en este proceso los candidatos cooperan, no compiten. Por lo menos en esta primera fase. Por ejemplo, los tres candidatos manchegos se han unido en euromanching.org para "amanchegar Europa". La mayoría de los actos son cooperativos, quiero decir que, salvo excepciones que también están bien, los candidatos nos unimos para hacer actos o propuestas.
    Yo la verdad, es que lo estoy disfrutando.
    Muchas gracias por tu post. Un beso
    +

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    1. Hola Reyes,

      Muchas gracias por tu primer comentario en este blog.
      Me gustaría puntualizar un poco más lo de las posibilidades de los candidatos. Es verdad que todos los candidatos tenéis las mismas oportunidades teóricas en EQUO pero creo que hay una realidad común en todos los partidos por la que los candidatos más famosos, conocidos, veteranos y cercanos a la dirección del partido (a no ser que la militancia esté enfadada con la dirección) tienen una ventaja técnica que se basa en cosas muchas veces intangibles.
      El votante, afiliado o simpatizante, quiere que su partido gane y saque más votos. Muchos votantes harán un análisis riguroso de propuestas e ideas pero muchos otros votarán por cosas menos elaboradas, como la simpatía o la afinidad del candidato con la dirección, o que sea famoso.

      Es muy posible, por poner un ejemplo, que un mililtante del PSOE prefiera votar a Eduardo Madina o a Carme Chacón antes que a Verónica Pérez, diputada del parlamento andaluz que no conoce nadie fuera de Andalucía (y dentro quizá tampoco). El votante suele pensar en estos casos que la "fama" pública equivale a más votos para las elecciones generales, y ante la duda tienda a votar a los conocidos. Otros votantes no se informan y votan a quien conocían de antemano.
      Estos mecanismos psicológicos también aplican en las elecciones generales, por supuesto. Y, al final, los candidatos famosos tenéis más posibilidades de ganar unas primarias que otros desconocidos que hayan hecho un trabajo tan bueno como el vuestro.

      Por supuesto que la campaña es esencial, pero lo es sobre todo para conseguir superar a candidatos de vuestro mismo "nivel". Tú necesitas, por ejemplo, hacer un muy buen trabajo para poder batir a Florent que dentro de EQUO es muy conocido, pero para superar a Enrique Casanova te va a hacer falta mucho menos. Es normal, lógico y creo que nadie puede echarse las manos a la cabeza por eso.
      Y, además, esto tiene su parte positiva, porque como he desarrollado en el texto es lo que evita que mañana entre un jeta o un aprovechado y sea votado.

      Ah! Y doy Fe que lo del cooperativismo y el buen rollo entre candidatos es cierto porque lo he visto en persona. Es lo lógico entre compañeros y debe ser así.

      Un beso.

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    2. Indignante. Yo escribí un post sobre las primarias de Equo mucho antes que este patán prolijo, y a mi ni me besa ni nada...

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    3. Se fastidia, que doña Reyes quiere más a este patán prolífico que a usted.

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  2. Hola Pedro,

    En mi caso, por supuesto que me gustaría quedar en la mejor posición posible y estoy convencida de que podría hacer muy buen trabajo, no sólo por mi preparación si no también por mi identificación con los valores y propuestas de EQUO. Por supuesto, entiendo que no soy tan conocida de partida como otros candidatos y por ello tengo menos posibilidades.

    Es totalmente entendible que los votantes den su confianza a personas que han demostrado su trabajo en la organización pero la mayor virtud de las primarias abiertas radica en que los votantes tienen opciones para darle su voto a quien crean que mejor puede transmitir el programa electoral y llevarlo a cabo en la instituciones, no a quien te dicen que tienes que apoyar. Si los criterios para votar a alguien son la popularidad, trabajo, perfil, cercanía o carisma, no hay problema.

    En mi opinión, los 70 que nos presentamos queremos enriquecer el proceso, colaborar y aceptar la invitación a una oportunidad de hacernos oír. A mi por lo pronto me ha servido para involucrarme más en la política, conocer compañeros, reafirmarme en mis convicciones. Elegir el/la cabeza de lista no es lo único provechoso que va sacar EQUO de este proceso.

    Gracias por el post, espero el siguiente,

    Un beso,

    María José

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  3. Pedro: Yo el otro día abrí este debate y nunca me hubiera imaginado que fuera actualmente un tema tan caliente en España, y además pensé que era un tema muy “académico”. Veo que es un tema caliente allí ahora y me gusta que se abra el debate, aunque comparto la opinión del compañero Garzón. Yo no sé qué ha pasado que todos los de nuestra generación y más jóvenes estamos empezando a hablar, al mismo tiempo incluso, de primarias.

    Obviamente, es de sobra conocido que apoyo las listas cerradas en general o al menos, cerradas a gente de fuera del partido y comparto todo lo dicho por Garzón, así que rebato tus comentarios en esta entrada, desde el máximo respeto que mereces como persona y como pensador. Lejos de querer “llevarte la contraria” solo por llevártela, verás que considero un honor debatir contigo. Y, en esta cuestión, estamos en polos opuestos a pesar de que compartimos el diagnóstico – la democracia española está enferma y no sirve.

    Dices: “Es un reflejo claro de las teorías marxistas-leninistas de centralismo democrático y de partido-guía.” Me parece disparatado decir que el centralismo democrático o de partido guía es “marxista leninista”. No señor – y lo sabes. El partido es un vehículo en una sociedad democrática, con destino concreto y obviamente para llegar a ese destino, tiene que tomar ciertos caminos. Imagínate lo demencial que sería si, por ejemplo, un partido que defienda bajar los impuestos permitiera como candidato a un tipo que quiere subirlos muchísimo más. No tendría sentido alguno, ¿verdad Pedro?

    Dices que el argumento es “elitista y conservador” y eso me ha parecido muy injusto de tu parte, compañero. Porque, bien sabes perfectamente que los elementos más reaccionarios y derechistas de la “base” o “grassroots” como dicen en América son los más “ultras” y que las “élites” del partido suelen ser más abiertas de mente. ¿Qué prefieres, Pedro? ¿Un elitista moderado del partido que sepa de lo que hable o que entre un chiflado total extremista que quiera castigar el adulterio, por ejemplo, como ocurre no pocas veces en EEUU? Me sorprende francamente que no te des cuenta de estos peligros.

    Por otra parte, quieras o no (y creo que quieres), España es una democracia “parlamentaria”. Toda la evidencia nos demuestra que en los sistemas parlamentarios, la unidad del partido es muy importante mientras que en sistemas como el americano, hay muchísima más fragilidad y división en los partidos, con grandes diferencias a nivel “federal” y estatal y local (condados, pueblos, etc). Esta “competencia” entre candidatos fomenta la división permanente que ves en los partidos de EEUU, donde por una parte tienes un Partido Republicano normal, moderado, y otro histérico y “ultra” intentando manejarlo todo.

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  4. Hola Alfredo,

    Tocas muchos temas y podriamos abrir un debate muy largo con cada uno de ellos. De todos modos que sepas que esta es la primera parte de una serie que probablemente tendrá tres escritos (tengo el segundo acabado y me quedan cosas por decir), así que hay algunas cosas que responderé más adelante.

    Para empezar: Cuando hablo de "centralismo democrático" me refiero a la teoría creada por Lenin de cómo debían funcionar los partidos comunistas:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Centralismo_democr%C3%A1tico
    El centralismo democrático es algo estrictamente marxista-leninista, aunque otros partidos puedan funcionar de forma similar.

    Luego hablas del hecho de que las bases suelen ser más radicales que las cúpulas. Esta es una típica explicación politológica de oposición a las primarias, es decir, creer que los militantes van a elegir a alguien más radical que la propia cúpula.
    Sin negar eso (ni aceptarlo con regla general,ojo), creo que esto responde precisamente a esos temores de abrir las primarias a los no afiliados. Garzón dice temer que masas de no afiliados sean manipulados por la burguesía mediática y escojan un candidato más moderado o menos "puro", pero fíjate que ese efecto es precisamente el contrario al efecto que denuncian los politólogos. Si la base afiliada e ideologizada tiende al radicalismo, la base externa y no afiliada tendrá más a la desideologización. El efecto final es, pues, equilibrado.

    Hablas mucho de EEUU pero tienes que entender que este ejemplo está hecho para España o si acaso para Europa, donde los partidos no están tan "institucionalizados" como en EEUU, y donde los procedimientos de primarias serían en cualquier caso diferentes.
    Has puesto un ejemplo del adulterio, pero como estamos hablando de España si me lo permites te lo cambio por el matrimonio homosexual ¿te parece bien? Fíjate, lo que pasaría es que de llegar un candidato tan radical que propusiese eso, no ganaría las elecciones generales nunca. España tiene una suerte en este caso respecto a EEUU: Tiene pluripartidismo y, por tanto, no se tiene que producir una alternancia obligada. No se va a crear un partido de fanáticos a los que el poder les va a caer en las manos por pura alternancia, hay más partidos y el partido puede ser desplazado por otro similar. Un PP que quisiese eliminar el matrimonio homosexual, prohibir el aborto, crear el delito de adulterio o prohibir el divorcio sencillamente no ganaría nunca por mayoría.

    Lo que tú estás proponiendo para evitar estos peligros que no se van a dar (que es que las cosas estén como hasta ahora) es muy peligroso: Primero porque estás defendiendo que los partidos actúen contra la voluntad de las bases y, por extensión, de la sociedad. Segundo porque se puede fomentar el radicalismo dialéctico en tanto en cuanto no vas a tener consecuencias para tu liderazgo, no vas a ser desplazado porque el partido es cerrado y no es afectado por los odios que creas: Estás fomentando la irresponsabilidad institucional. Y tercero porque al final lo que se provoca es que el partido esté en una esfera diferente a la población y entonces se produce la antipolítica y los planteamientos anti-sistema que, quizá, podrías evitar.

    Luego dices que España es un sistema parlamentario, pero es que hasta ahora no se han planteado las primarias como algo que no sea la representación de un programa hecho por el partido. En candidato que gana, por ahora es así, asume el programa del partido, y por tanto no tiene libertad para hacer lo que le dé la gana en contra del partido. Nadie está proponiendo que los candidatos elegidos en primarias tengan libertad para votar lo que quieran, se está presuponiendo que van a defender el programa del partido.
    Ahora, en la tercera parte hablaré de esto y comentaré por qué creo que el candidato de primarias sí debe tener una parte de decisión “individual” sobre su actuación. Pero aún no he llegado ahí.

    Saludos,

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  5. Pedro:

    Gracias por tu interesante réplica. No quiero extenderme más allá porque sé que vas a escribir otras partes próximas así que me limitaré a tu contestación aquí.

    Tema centralismo democrático: No es una mala forma de actuar – una vez que las cuestiones se hayan debatido en profundidad, es lógico exigir que los miembros del partido cumplan con eso a rajatabla. No en vano, por eso existe en Inglaterra y otros países el “party whip” y así era como funcionaba el Partido Conservador británico en los 80 con Thatcher – mucha disciplina de partido. Es cuestión de tener un buen líder fuerte.
    Tema bases y cúpulas: La verdad es que peco de ser a veces excesivamente politólogo en los análisis pero también la experiencia política nos lleva a concluir esto. Dices una gran verdad por supuesto: los no afiliados no suelen ser tan ideológicos como los afiliados - bien, ahí no te voy a quitar la razón en nada porque es la verdad, es un hecho empírico y ahí tenemos los datos numéricos que lo avalan. Sin embargo, yo siempre te diré que es necesario tener fines concretos, Pedro. ¿A qué me refiero?

    Pues, ¿qué pretendes con un partido político? ¿Cambiar la sociedad o simplemente dejar las cosas como están? En este sentido es cuando vemos la necesidad de tener asegurada una ideología fuerte con disciplina de partido (con según qué fines, claro). El argumento de Garzón sobre la burguesía mediática me parece un pelín exagerado y fruto de su mentalidad marxista, pero no es menos cierto que el permitir la entrada a las primarias de no afiliados se violan los derechos de asociación política (salvo que como bien dices, se impongan unas medidas para evitar que no afiliados defiendan cosas totalmente ajenas al partido).

    “Has puesto un ejemplo del adulterio, pero como estamos hablando de España si me lo permites te lo cambio por el matrimonio homosexual ¿te parece bien?” Perdón. No entiendo tu pregunta aquí. ¿Si me parece “bien” qué exactamente?

    “España tiene una suerte en este caso respecto a EEUU: Tiene pluripartidismo y, por tanto, no se tiene que producir una alternancia obligada.”

    Pero precisamente el pluripartidismo (algo que rechazo también porque soy bipartidista ) facilita la creación de partidos étnicos, religiosos, nacionalistas, identitarios, lingüísticos y extremistas. No creo que se dé ese caso en España (al menos no un partido ultrareligioso) pero sí se podrá dar un partido totalmente racista, como vemos en Grecia con Amanecer Dorado. Eso en un sistema de alternancia equilibrada como EEUU o la propia España actual de los dos grandes partidos es impensable.

    “Primero porque estás defendiendo que los partidos actúen contra la voluntad de las bases y, por extensión, de la sociedad.”
    En absoluto, señor. A mí precisamente me gustaría mejorar esos mecanismos para que tengan que escuchar a las bases, por supuesto. Pero una vez que se debatan los temas y ya exista una “ejecutiva nacional” o central, esta debe ser la autoridad final en cuestiones ideológicas, electorales, etc. No hay que confundir las bases de un partido con la sociedad y eso lo sabes bien. Cada partido es una mini-sociedad distinta al otro.

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  6. “Estás fomentando la irresponsabilidad institucional.”

    Esto es una crítica muy extendida contra las listas cerradas pero es equivocada. El argumento reza así más o menos: “cuando los candidatos son elegidos por sus electores directamente, éstos deben ser más responsables porque responden ante el electorado mientras que un diputado en una lista cerrada no responde ante nadie”. Este argumento no cuela - ¿a quiénes responde un `partido político en una democracia? Precisamente al electorado. O al menos, a sus bases. No es cierto decir que se fomenta la irresponsabilidad institucional cuando el protagonista es exclusivamente el partido. Si el partido falla, en un sistema “partidocrático” los votantes castigan a todo el partido. ¿Qué ocurre en el sistema que defiendes? Pues, como los electores solo identifican los errores o algún desliz con un diputado en concreto, el Partido en sí, en su conjunto, se ve escudado de la mayoría, de las “masas”. “Uyy el Senador Roberts es un fascista. No le votamos más”. Ok, vale, pero sin embargo hay todo un partido que escuda a fascistas y no paga las consecuencias electorales porque no se le identifica con las acciones de su diputado. A eso conduce la oleada de reformas que estás proponiendo. Y cuidado, porque yo comparto tu diagnóstico de los problemas, pero no tus recetas.

    Por lo demás, esperaré tus otros escritos.

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  7. Alfredo,

    Concentrándonos en estos temas (para no tocar otras cosas que diré en los próximos días) tengo que replicarte alguna cosa:

    El argumento de Garzón de que un partido tiene un fin ideológico en si mismo y no es un vehículo social lo he defendido, ahí estamos de acuerdo. Lo que critico es que el partido se desnaturalice cuando voten en primarias los no-afiliados.
    En el siguiente texto explico un poco mejor cómo funcionan las primarias en cada partido, pero hay muchos mecanismos de primarias para que esto no pase. Por ejemplo UPyD pide estar inscrito como simpatizante al menos un año para poder votar y el PSF pide tanto firmar una declaración de principios como el pago de una cantidad simbólica.
    La realidad (y lo puedes ver en el caso del partido socialista francés) nos dice que el voto de no afiliados no ha desnaturalizado nada en absoluto, los candidatos han salido prácticamente siempre los del aparato. Eso son hechos, y pensar que hipotéticamente puede pasar no sé qué está muy bien para ser algo más garantista con ciertas cosas, pero no para boicotear cosas que tienen muchas ventajas en varios ámbitos. El miedo no puede congelar la política.

    "el pluripartidismo facilita la creación de partidos étnicos, religiosos, nacionalistas, identitarios, lingüísticos y extremistas"

    Sí, pero no ganan, no llegan al poder. En el caso de EEUU estos extremistas, al no tener expresión posible fuera del partido, se insertan dentro de partidos más centristas y pasa lo que tú estás viendo con el tea Party. ¿Qué es mejor, soltar lastre y dejar a los locos residualmente fuera o cargar con ellos? Yo creo que es mejor soltar lastre,

    "No hay que confundir las bases de un partido con la sociedad y eso lo sabes bien. Cada partido es una mini-sociedad distinta al otro"

    Exacto, y por eso mismo no hay q tener tanto miedo a que los partidos se vuelvan locos. Si se vuelven locos no ganarán las elecciones y no tocarán poder, no pasa nada. Y si pasa es que el problema es mucho mayor: La sociedad está absolutamente polarizada y la convivencia rota.

    "Si el partido falla, en un sistema “partidocrático” los votantes castigan a todo el partido"

    No,no, te equivocas Alfredo, eso no es así en un sistema cerrado bipartidista o de facto bipartidista. ¿Sabes por qué? Porque el poder al final cae en tus manos por puro desgaste del contrario.
    Piensa en Rajoy ¿en qué lugar del mundo hubiese aguantado dos derrotas (2004 y 2008) y se hubiese presentado una tercera vez? Sólo en uno bipartidista de turno político con partidos cerrados. Si Rajoy hubiese tenido que rendir cuentas ante sus afiliados no hubiese pasado de 2008, si el PP estuviese de facto en un sistema pluripartidista y no tuviese garantizada la alternancia, la propia cúpula del PP le hubiese sustituido por alguien más capaz.
    La mezcla de partido cerrado y bipartidismo turnista fomenta la irresposabilidad institucional, fomenta que puedas predicar el odio y luego no asumir conscuencias, fomenta que no hagas caso a tu programa electoral.

    (...)

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  8. (...)
    "Qué ocurre en el sistema que defiendes? Pues, como los electores solo identifican los errores o algún desliz con un diputado en concreto, el Partido en sí, en su conjunto, se ve escudado de la mayoría, de las “masas"

    Creo que estás mezclando las primarias con la nominación unipersonal y las culturas políticas de los diferentes sitios. Nadie está proponiendo, repito, que un diputado electo en primarias abiertas pueda votar lo que quiera. Ha recibido el apoyo de unos militantes y simpatizantes de un proyecto en concreto, no un aval social para hacer lo que quiera.
    Las obligaciones o libertades del electo es algo que aún no he tratado, y los casos que pones son más propios de la elección personal del candidato en distritos uninominales que de candidatos de primarias.
    De todas formas mira el fallo: Que el diputado X sea un fascista es una putada y representa el fallo del sistema de nominación que le haya llevado ahí, pero que el Sr.Rajoy incumpla el 95% de su programa electoral es un fallo sistémico, infinitamente más importante y que condiciona sobremanera la vida de la nación.
    Con nuestro sistema actual no tenemos diputados rebeldes, pero tenemos un gobierno en rebelión contra su propio mandato. Creo que la diferencia de gravedad es más que evidente.

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  9. Bueno, a lo mejor paso a la segunda ronda. ¡Vaya ánimos! :-)

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  10. Como buen sacapuntas, te cuento lo siguiente. :-)
    Dices que todos los candidatos de las primarias abiertas son afiliados de EQUO. No es así; Hontanares Arranz no es afiliada ni siquiera simpatizante de EQUO. Le tuvimos que dar el aval de la Asamblea de EQUO Madrid para que pudiera concurrir.

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    1. Lo sé Iván, me han comentado que hay 4 candidatos de los 70 que no son afiliados (igual los otros 3 sí son simpatizantes). Como en el texto lo dejaba como dubitativo he preferido no cambiarlo, para mantener su coherencia.

      Saludos,

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  11. Un saludo a todos.

    En primer lugar, un apoyo entusiasta por los mecanismos de primarias, si bien tendría que hacer puntualizaciones. Lo de que vote gente de fuera del partido en cuestión me parece que puede ser problemático, a no ser que se pongan un filtros: por ejemplo, como mínimo un registro de simpatizantes, o una aportación mínima para disuadir a los 'caballos de Troya', que aunque no necesariamente, pero potencialmente se pueden realizar maniobras planificadas ( por ejemplo, qué en el PSOE se promueva que militantes acudan a las primarias de IU para que elijan al candidato más proclive a alianzas). Ahí admito q me parece totalmente transparente que el partido y su periferia de simpatizantes o votantes potenciales se lo 'guisen' por su cuenta: si yo votase en una asamblea de IU de hecho votaría al más moderado, pero estoy interferiendo en una 'casa' que no es la mía y en un proyecto mi voto sería un tanto maquiavélico. Aquí creo que si es legítimo que la organización en cuestión ponga los límites que considere adecuados, admitiendo que eso redundará en su prestigio.

    De hecho, corregirme si me equivoco, pero en USA la cosa cambia para cada estado, pero en algunos Caucus se ha hecho entrismo del partido rival. No dispongo de la cita, ni conozco el impacto q pueda tener q no creo que haya sido grande

    Lo que si me parece interesante son los representantes de distrito electoral, responsables ante sus electores antes que a su partido, como el caso de UK. Aunque quizá me esté desviando del tema. Pero puede ser una buena escuela de control político que un diputado deba dar explicaciones a sus electores de su distrito (incluídos los que no le han votado de forma personal) y estos presentar propuestas y alegaciones. Tendría que haber algún tipo de corrección para que los resultados no sean tan desproporcionados como en Inglaterra (p.ej. 40 % de escaños para una listas electorales con representación absolutamente proporcional).

    Alberto

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  12. “De hecho, corregirme si me equivoco, pero en USA la cosa cambia para cada estado, pero en algunos Caucus se ha hecho entrismo del partido rival. No dispongo de la cita, ni conozco el impacto q pueda tener q no creo que haya sido grande”
    Si, Platypus. Pero en mi caso, por ejemplo, por suerte mi estado no tiene un “caucus abierto”. Voy a escribir sobre estos temas mas adelante pero en efecto, varia según el estado.
    Pedro:

    Como sé que tienes otras entradas pendientes, contestaré a esos aspectos que mencionas en las siguientes que publicas, para no marearnos mucho aqui.

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