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miércoles, 26 de marzo de 2014

Por qué tendremos una gran coalición en España














Desde hace unos días se viene comentando que el ex-presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero es partidario de una gran coalición PP-PSOE a partir de 2015 que evite la parálisis de un posible futuro gobierno apoyado por 4 o 5 fuerzas parlamentarias, opción bastante probable a la vista de las actuales encuestas.
Mucha gente está comentando sobre esto, sobre si la gran coalición es posible, deseable o necesaria, sobre la actitud de las fuerzas políticas en un posible futuro parlamento fragmentado y de cómo se lo tomaría la población y los votantes de estos partidos. Algunos dicen que no es posible y que no se dará y otros dicen (entre ellos yo) que es lo más probable. Quería hablar un poco sobre este futuro escenario.

Para empezar creo que hay que decir que la última de las opciones que barajan los grandes partidos ahora mismo es una gran coalición. No es que se fuesen a sentir incómodos en una situación así sino que los problemas para el futuro electoral de estos partidos serían muchos en caso de darse.
La política en España y en la mayoría del mundo se basa en la dualidad. Hay dos partidos, dos visiones presumiblemente antagónicas pero que en el fondo están bastante “centradas” y próximas entre sí. La cuestión es que aunque estén próximas el debate político se focaliza en la diferencia, se le hace creer al ciudadano que estamos hablando de dos familias y prácticas políticas radicalmente distintas cuando en realidad no lo son. Hay mucha escenificación, mucho engaño para el ciudadano, nucho artificio para hacerle creer que decide sobre muchas cosas cuando la realidad es que la naturaleza del sistema democrático tiene grandes áreas que no se tocan ni se deciden, tan sólo se orientan ligeramente hacia una u otra sensibilidad.
Todos los países bipartidistas y España entre ellos tienen este sistema. La dualidad, el turno político, es la manera de tener estabilizado el sistema y la manera de que no hayan cambios radicales. El sistema necesita que la gente crea que hay dos partidos muy distintos pero que gobiernen de forma muy parecida, ese es el truco para que la soberanía popular real esté controlada por la élite.
Pero ¿qué puede pasar si los dos partidos del turno gobiernan unidos? Pues lo primero es que esta ficción se puede desmontar. La gente puede comenzar a pensar y a ver con sus propios ojos como los dos grandes partidos son más iguales de lo que parece y como, de desear una alternativa, ésta está fuera de ese turno. Si un gobierno de gran coalición gobierna en una mala situación el efecto seguro será un aumento de votos para partidos externos a la dualidad.
Los países occidentales han aceptado las grandes coaliciones en momentos excepcionales como una guerra. Los países pluripartidistas también suelen tolerar mejor las grandes coaliciones, porque siempre hay partidos relativamente “centristas” fuera de ellas que pueden modular la situación, pero una gran coalición en un país bipartidista es sinónimo de situación excepcional y posible fuente de innumerables problemas futuros.

Para el PP sería mucho más sencillo gobernar con CiU, el PNV, UPyD, VOX o C's o incluso con IU que ir a una gran coalición. Para el PSOE exactamente igual. Y para el segundo de abordo, es decir, para el que tenga menos votos en una gran coalición y por tanto no vaya tener la presidencia del gobierno el problema es aún mayor, porque aunque el gobierno sea exitoso quien va a capitalizar el éxito será el partido del presidente y no el “segundón”.
Pero ¿cuál es el problema para que estemos pensando en esto? El problema es que nuestro sistema electoral, tan útil durante 30 años para mantener la estabilidad parlamentaria, ahora mismo y por diversas circunstancias nos podría otorgar una realidad opuesta a la usual, que seria la práctica imposibilidad de formar un gobierno que no sea de gran coalición.
Cuando los partidos mayoritarios no han conseguido mayoría absoluta (cuatro legislaturas desde 1982) se han apoyado en los partidos nacionalistas, que gracias a la concentración de su voto en pocas circunscripciones obtenían una cifra relativamente alta de escaños. El efecto de redondeo para el ganador en tanta circunscripción como tenemos en España (52) y el alto número de escaños de las fuerzas nacionalistas han producido que en España no haya un partido bisagra o una fuerza nacional complementaria para hacer mayorías. Así ni IU ni el CDS fueron nunca parte de un gobierno nacional, y esto fue ahondando en su progresiva minimización hasta el comienzo de la crisis.
Pero ahora los partidos nacionales más pequeños suben en intención de voto y fácilmente estamos en una situación donde el 25% del voto o incluso mas se puede concentrar en esas fuerzas (IU, UPyD, EQUO, Movimiento ciudadano, etc), voto que difícilmente valdrá para articular mayorías porque su traducción en escaños será escasa, por un lado, y porque probablemente se dará una incompatibilidad de fuerzas electorales.

He visto encuestas por ahí que le dan 40 escaños a IU o 25 escaños a UPyD con porcentajes de votos entre el 9 y el 14%. Francamente no sé de donde salen estas cifras pues a mi no me salen de ninguna manera esos escaños. Para que os hagáis una idea, excepto en 7 provincias en todas las demás hay que sacar bastante más de un 10% de voto para obtener un escaño. En esas otras 45 circunscripciones quien saque menos de esos votos no sacará escaño, lo que otorga una fuente enorme de escaños a los partidos mayoritarios. Que alguien saque 25 escaños con menos del 10% de los votos es algo muy complicado.
Voy a usar la última encuesta de Celeste-Tel que me parece la más realista en cuanto a los escaños para hacer unos cálculos. En la última encuesta el PP con un 32% de los votos sacaría entre 138 y 150 escaños, el PSOE con un 29% sacaría entre 115 y 118, IU con casi un 13% sacaría entre 26 y 28 y UPyD con un 7,7% sacaría entre 12 y 14 escaños. Hay otras encuestas (metroscopia) que sitúan al PSOE por encima del PP, otras que dan a UPyD un porcentaje de voto de más del 10%, etc, pero quiero que veáis la distribución de escaños respecto a los porcentajes.
Bien, para situarnos en una situación más o menos “neutral” digamos que el PP gana las elecciones con 144 escaños (la media de la horquilla) y que, por tanto, tiene que formar gobierno. Para la investidura o para sacar leyes adelante necesitaría 176 votos, con menos que esto y aunque fuese investido presidente un candidato del PP la legislatura podría ser ingobernable. Necesitaría, pues, 32 escaños adicionales a los suyos.

Y ahora es cuando vamos a ver que no salen los cálculos. La opción tradicional del PP, es decir, apoyarse en PNV, CiU y si hace falta Coalición Canaria sería imposible. Entre estas tres fuerzas sacarían como mucho 21 escaños, menos de los que el PP necesita, pero el problema principal no es ese: El problema es que CiU está focalizada en la consulta catalana y parece imposible que CiU y PP se pusiesen de acuerdo en la actual situación.
Pero imaginemos que el trilerismo de la política los pone de acuerdo. Aún así haría falta 11 escaños más. ¿A quién se recurre? A UPyD imposible, son incompatibles con CiU o PNV en estos momentos, al igual que Ciudadanos. A IU no es factible por pura distancia ideológica, y mucho menos con Amaiur o ERC. Como veis no sale combinación posible, aún cuando UPyD pudiese facilitar la investidura de un gobierno del PP luego no saldría casi ninguna ley adelante.
Al PSOE, con 118 escaños, le faltarían 58 escaños. IU podría sacar 28, con lo que faltarían 40. Están EQUO-Compromís con 4, Mes Mallorca, PRC...La verdad es que lo único que podría sacar adelante un gobierno del PSOE sería el voto favorable de casi todas las fuerzas del parlamento que no sean el PP. Pero para sacar las leyes adelante sería imposible pues contando con la oposición del PP se necesitaría el voto a favor de partidos tan distintos como ERC o Amaiur con UPyD o Ciutadans. Un lío imposible de gestionar.

Repasando la historia de las distintas elecciones desde 1977 vemos que el partido de gobierno más minoritario fue el PP de Aznar en 1996, con 156 escaños. Esta legislatura se caracterizó por el pacto de Aznar con CiU(16) y PNV (5), que le dio los 20 diputados que le faltaban. En ese momento el PP pudo pactar con esas fuerzas sin problema pues no había reto soberanista alguno, y también démonos cuenta que el PP sacó casi un 39% de los votos en esas elecciones, porcentaje que esta vez no va a sacar ni en el mejor de los escenarios que se contemplan. El resto de mayorías simples siempre han tenido más escaños que los 156 de Aznar aquella vez.
Respecto a las fuerzas nacionales menores el mejor resultado fue el del PCE de Carrillo en 1979, con 23 escaños y un 10,77% de los votos. Julio Anguita en 1996 sacó 21 escaños con casi el mismo porcentaje de voto. El CDS del Suárez sacó 19 escaños con un 9,22% de los votos en 1986 como tercer mejor registro.
Es relativamente factible que UPyD pueda superar este récord del 10,77% y bastante probable que lo haga IU, pero aún así podemos estar hablando de 20 y 30 escaños respectivamente. Por mucho que haya fuerzas “afines” a estas dos fuerzas en el parlamento (Movimiento ciudadano para UPyD o EQUO-Compromís/ Podemos para IU) difícilmente hablaríamos de 5-6 diputados más por bloque. Parece muy improbable que sean suficientes en cualquiera de los sentidos.

Objetivamente tan sólo veo dos opciones posibles que eviten la gran coalición. Para ambas es necesario que la fuerza mayoritaria no se hunda demasiado en votos y escaños. La primera opción y la más “probable” (aún siendo improbable) sería un gobierno a la “asturiana”, es decir, un gobierno PSOE-IU apoyado desde fuera por UPyD. Esta opción, que ni siquiera ha salido bien en Asturias, sería muy difícil aunque posible, y llevaría como exigencia inevitable una reforma del sistema electoral.
La segunda opción, más difícil todavía, sería un excelente resultado de UPyD y de Movimiento Ciudadano en Cataluña (pero no en el resto de España, porque si lo tiene acabaría restando fuerzas con UPyD), combinado con una derrota “dulce” del PP, que le diese mayoría suficiente para gobernar en algún tipo de gobierno anti-nacionalista. También creo probable que en este caso se exigiese una reforma electoral.
Ambas opciones me parecen poco probables pero es que el resto de opciones son implanteables, supondrían un pastel ingobernable y acabarían con la convocatoria de nuevas elecciones en menos de media legislatura, con el evidente desgaste del partido que intentó gobernar en estas circunstancias y no pudo.

En mi opinión, si el partido que gane las elecciones obtiene menos de 150 escaños tendremos una gran coalición en España. Si ese es el PP la tendremos seguro y si es el PSOE muy probablemente (el PSOE tiene algo de más versatilidad para poder hacer pactos).
La opción de la gran coalición sería bien vista desde la UE, que presionaría en este sentido. En la UE muchos gobiernos tienen este formato (Alemania, Italia, Grecia, etc) y es posible que muchos más lo tengan en breve. Ante lo desconocido, ante las dificultades que pasan muchos países de la UE, esta formula sería casi una exigencia ante una probable ingobernabilidad que impidiese las "reformas" que nos exigen. Por muy raro que nos parezca un escenario así en España miremos lo que ha pasado en Italia y entenderemos el poder que tiene la UE y Alemania sobre los partidos de los distintos países.

Si hubiese una gran coalición en España entonces quizá ya podríamos decir que el sistema de partidos salido de la transición se ha acabado. Y si la situación económica y política no mejorase mientras estuviese ese gobierno, creo que eso supondría directamente el fin del bipartidismo en España o, por lo menos, de este bipartidismo que tenemos actualmente.

4 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo. Y añado que, como bien señalas, una cosa es la conveniencia política y otra la necesidad imperiosa. No habrá manera de formar un Gobierno estable durante una legislatura entera salvo la Gran Coalición, que espero sea la antesala del fin de bipartidismo en España.

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  2. Una interesante entrada, como siempre, Pedro. Esta entrada me demuestra la gran brecha política entre "nuestra" forma de hacer las cosas y la británica o norteamericana.

    Quizá eso sería la oportunidad dorada para emprender reformas, aunque sigo siendo muy pesimista sobre la población española.

    Saludos

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  3. Coincido con usted en que probablemente habrá un gobierno de coalición PPSOE tras las próximas generales. En mi caso, lo pensaba de manera puramente intuitiva. Usted le da a ese razonamiento un empujón con el uso de la aritmética y la estadística.
    Ahora bien, discrepo con usted cuando afirma que esta coalición certificaría la defunción del bipartidismo en nuestro país. Por un lado, pienso que PP y PSOE todavía serán las formaciones más votadas. Y por el otro, creo que más que certificar el hundimiento del bipartidismo sería más bien escenificar el suicidio político del PSOE, como le pasó al PASOK en Grecia. Esa es mi opinión.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Don Pocholo,

      Quiero puntualizar una cosa. Lo que yo quería decir es que el que gobernasen los dos partidos juntos sería el fin del esquema bipartidista (obviamente ese esquema no está creado para esa eventualidad) pero luego para que este desapareciese sería necesario que esta coalición no fuese exitosa, porque en caso contrario estos partidos probablemente se recuperarían.
      Y fíjese que tengo cuidado que digo de "este bipartidismo que tenemos actualmente" porque no sería descartable que se implantase otro tipo de bipartidismo, como parece que podría suceder en Grecia (aunque tampoco es el esquema ahora).

      Saludos,

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