La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 19 de mayo de 2014

Perspectivas para el 25-M (I)














Este fin de semana tendrán lugar las elecciones al parlamento europeo. Estas elecciones representan, para España, la primera convocatoria electoral desde que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa y una vez se ha certificado una situación que ya se ha dado en otros países: Los dos partidos mayoritarios del sistema, PSOE y PP, ya han gobernado en esta situación de crisis terrible y ya se ha visto que ambos son incapaces de hacer algo más que seguir las indicaciones que vienen de Bruselas y Berlín y de enfrentar las reformas políticas y económicas que el país precisa.
Lo “normal”, lo que indicaría un análisis frío de la situación, es que después de dos años y medio de gobierno del PP y tres años del gobierno del PSOE (en crisis), después de recortes por parte de ambos, de reformas que sólo han hecho daño a las clases populares, de protección corporativa de sus intereses, etc.  La sociedad debería desmarcarse de ambos partidos. Es decir, el bipartidismo debería verse extraordinariamente afectado y más en unas elecciones europeas, donde el “voto a la contra” no debería existir y donde la participación es menor
Pero no sabemos si esto sucederá. Obviamente ambos partidos van a perder votos pero no sabemos hasta qué punto ¿Será un castigo enorme que nos indicará que estamos ante el principio del fin del bipartidismo? ¿O será un castigo tenue que nos indicará, en cambio, que las estructuras bipartidistas siguen siendo parcialmente sólidas?

De forma particular me he creado una regla mental o una especie de expectativas respecto a esta cuestión del bipartidismo. Para mí lo “normal” sería que la suma de PP y PSOE no superase el 50% de los votos. Esta “normalidad” personal y subjetiva se basa en esa percepción que tengo de que el bipartidismo debe ser fuertemente castigado pero sabiendo, a su vez, que un sistema de partidos no se cae al suelo del día a la noche.
Si el bipartidismo suma más del 60% de los votos esto será algo muy decepcionante para mí. Representaría que las estructuras bipartidistas son todavía muy sólidas y que este país tiene un problema en cuanto a la “libertad” o “criticidad” con la que se vota. Este escenario habría que analizarlo muy seriamente y ver qué falla y qué se puede hacer, porque no me parece que tengamos un futuro político muy halagüeño si sucede esto.
Si el escenario, en cambio, es que PP y PSOE juntos sacan entre el 50 y el 60% eso representaría una situación intermedia, con un bipartidismo marcado pero no tan sólido como en el caso anterior y, por tanto, el análisis sería también distinto.
De todas formas habrá que analizar estos porcentajes en conjunción con la participación porque estos datos no son iguales con un 35% de participación que con un 60%.

Quizá resulte muy llamativo mi análisis de la situación en clave estrictamente nacional pero es que creo que los votos en estas elecciones, al menos en España, se hacen en clave nacional. Quizá no es lo conveniente y de hecho creo que no debe hacerse así, pero es la realidad y hay que aceptarla. La gente no conoce las funciones del parlamento europeo, nuestra cultura política a pesar de ser un país parlamentario es bastante presidencialista (la gente cree votar para elegir un presidente y un partido de gobierno) y, al final, esto de votar 54 diputados sobre 755 a la gente le hace pensar que no se decide nada.
Porque la gente no conoce a los candidatos a presidir la comisión e incluso la mayoría no saben a qué candidato apoyarán los partidos a los que piensa votar. Esto es parte de la desestructuración de Europa, de la ausencia de un sentimiento de pertenencia real, de las barreras culturales y lingüísticas que existen, de que la UE es realmente un club de estados y no una confederación real.
Y en esta crítica me incluyo, ojo, porque una parte importante de mi decisión sobre a quién votar va a depender de la realidad nacional. Ya lo dije hace unos días, creo que es absolutamente necesario castigar al bipartidismo del PP-PSOE porque creo que si no lo hacemos las consecuencias serán terribles para nosotros en el año y medio que queda de legislatura. En esta opinión no miro a Junker ni a Schulz, ni a Cañete ni a Valenciano, miro a mi país y qué le interesa. Lo sé, caigo en lo mismo que critico, pero es que estas elecciones tienen muchas vertientes.
Se elige a diputados parte de un poder legislativo, a diputados que van a elegir a un presidente de la comisión, pero también se vota en clave nacional y también hay un pulso intra-unión entre el parlamento europeo y el consejo de Europa. Yo lo intento mirar todo, pero lo que más pesa en mí es la clave nacional y la clave "ideológica".

Estas elecciones nos van a servir también como termómetro demoscópico. Vamos a poder ver hasta qué punto los métodos de asignación de intención de voto que tienen las distintas encuestas son certeros, están actualizados y si son fiables. Nos podemos encontrar unos resultados cercanos a los que indican las encuestas o unos bastante diferentes, y esto puede tener una aplicación directa también a las futuras encuestas y a la situación que nos encontraremos en 2015.
Hasta la fecha hemos visto, en base a las últimas experiencias electorales que han sido más bien locales, que las encuestas no han sido especialmente “fallonas” excepto en dos puntos: Primero, creo que se está repitiendo la situación de un partido nuevo del que no hay histórico de datos y que las encuestas son incapaces de adivinar el éxito electoral que va a tener. Esto ha pasado con Compromís en Valencia en 2011 y con AGE en Galicia a finales de 2012. Y creo que también va a pasar esta vez.
Y segundo, creo que hay veces que se sobrevalora a la opción mayoritaria y tradicional. Esto pasó con CiU en las últimas catalanas, que fue sobrevalorada en bastante porcentaje. Ojo, esto no pasó en Galicia o en Euskadi y por eso no es una regla, pero sí hemos visto que existe esta posibilidad de que no se vea demoscópicamente el desgaste del partido mayoritario.

En la segunda parte escribiré sobre las opciones electorales que hay y cuales veo yo más convenientes y por qué. Ya he descartado al PP y al PSOE como opciones de voto que nos puedan aportar nada positivo como país y como Unión pero ¿qué pasa con todas las demás? ¿Qué partidos creo que pueden merecer nuestra confianza?

En unas horas escribiré sobre eso.

4 comentarios:

  1. Creo sinceramente que el PP osea la derecha neoliberal apenas notará el castigo, sin embargo la socialdemocracia y la izquierda en general cae al nivel de las catacumbas en conjunto dejando un paisaje esteril en cuanto a capacidad de poder y sin poder creo muy mucho que poco se puede transformar con lo cual tendremos más neoliberalismo en Europa y mucho PP por mucho tiempo aquí.....y es que la derecha vota toda y la izquierda se llame como se llame ya no se sabe donde está ni de que forma pues el electorado es el que es y no hay tarta para tantos....y de ponerse de acuerdo pues como que no....un poco crudo pero así lo veo.

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  2. No hagas caso a don Mariano y a su candidato Cañete respecto a lo de "tirar el voto", acuérdate de mí y de mi partido: ALTERNATIVA REPUBLICANA (http://alternativarepublicana.es/). Que nos presentamos también a estos comicios. Gracias.

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  3. El análisis de Pedro Fresco es impecable. Presiento que habrá, no una, sino varias sorpresas en forma de partidos nuevos. En cuanto lo expuesto por Agaroca, dos cosas: UNA. El hundimiento del PSOE es condición imprescindible para que surja una verdadera izquierda en España; DOS. Nunca dejamos de tener neoliberalismo cuando gobernó el PSOE.

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  4. Para Juanjo dime algún pais cercano o lejano o allende de los mares donde la caida de la socialdemocracia no haya supuesto el reforzamiento de la derecha y lo que con ello conlleva, y por otra parte lo de "nunca dejamos de tener neoliberalismo cuando gobernó el PSOE" es como mínimo discutible no digo que no tuviera en momento determinados ramalazos e inclusos delirios neoliberales pero de ahí a meterlo en ese saco me parece en sí mismo un tanto atrevido. Y por último me gustaria saber y lo digo de verdad y ese es el problema donde está la verdadera izquierda, la de los origenes, la de las esencias.....donde? quizá sea Pablo Iglesias (gran nombre por otra parte), o será primavera europea, o tal vez Izquierda Unida o compromis....o todos o ninguno, o un poco de todo, porque como el PSOE no es ni de lejos izquierda donde está entonces para poder discernir y poder hacerme una composición de lugar más exacta. Para Enrique, me alegro que te presentes y te deseo suerte....yo por mi parte he dejado la politica definitivamente.....un saludo y seguimos debatiendo.

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