La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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viernes, 19 de septiembre de 2014

Sí, soy unionista
















La palabra “unionista” suele sonar mal desde la percepción política del español medio. Normalmente este término lo teníamos relacionado con el unionismo norirlandés, el de la población mayoritariamente protestante que quería seguir permaneciendo en el Reino Unido. En tiempos más recientes hemos escuchado este término de boca de los independentistas catalanes, que lo usan para definir a aquellos que quieren permanecer unidos a España, aunque normalmente lo hacen con un tono un tanto despectivo.
El diccionario define “unionismo” como aquella doctrina favorable a la unión de partidos o naciones. En el caso español, por tanto, usar “unionismo” podría ser una manera de fortalecer la idea de que Cataluña y “España” son naciones distintas, algo que a nivel legal no es así y con lo que la mayoría de españoles no estaría de acuerdo, aunque la mayoría de catalanes posiblemente sí (en el Reino Unido hay “naciones constituyentes” por lo que el uso del término no supone problemas). No obstante, y a pesar de que yo no considero que Cataluña y “España” sean naciones distintas, voy a usar el término unionista para definirme.
Yo soy unionista, creo en la unión en casi todos los casos. Creo, además, que la unión y la secesión no son ideas igualmente válidas y que el unionismo es moralmente “superior” al secesionismo. Creo, además, que el unionismo es mucho más acorde con los valores de la democracia que el secesionismo, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario.

Hay veces en la historia en que la secesión se convierte en una necesidad o una buena idea. Hay situaciones en que existe violencia étnica, otras en que existe discriminación legal contra unos grupos que están localizados en un territorio determinado, etc. No todos los estados son viables, justos o respetan a sus ciudadanos por igual. Si yo fuese de una minoría marginada por un estado sería secesionista si esta secesión me supusiese tener unos derechos de los que ahora carezco. Lo mismo pasaría si la pervivencia del estado conllevase una violencia consolidada y posiblemente también me lo plantearía si éste fuese un estado autoritario.
Pero en una democracia el secesionismo deja de tener sentido. Si hay igualdad ante la ley, igualdad de derechos, democracia y no hay violencia de estado, no hay motivo “moral” para que se cree un nuevo estado. El ciudadano puede desarrollarse plenamente en un régimen democrático que respete la pluralidad y las diferencias, y las fronteras de éste importan poco excepto en casos de manifiesta inviabilidad. No hay cuestión que no pueda tratarse y solucionarse en un sistema democrático.
En mi opinión el secesionismo en un país democrático representa en cierta manera la incompatibilidad de una parte de la población con los valores democráticos del conjunto. En palabras del político liberal quebequés y canadiense Stéphane Dion “La secesión y la democracia son dos conceptos difícilmente compatibles”. La democracia está hecha para solucionar los conflictos colectivos que son inherentes a la vida en sociedad y para poder convivir con quienes son distintos y piensan distinto. El secesionismo se encuentra incómodo con la diversidad y con la convivencia con el diferente, y pretende escapar de una colectividad que le “impone” una mayoría que él no desea.
Objetivamente el secesionismo y teorías como el libertarianismo o el anarco-capitalismo comparten la misma base moral. El anarco-capitalista considera que ni la democracia ni la sociedad le pueden imponer a él regulaciones o exigencias fiscales, no acepta que haya un terreno colectivo gestionado por la voluntad mayoritaria de esa colectividad y sólo acepta la voluntad que emana de su propia individualidad. El anarco-capitalista querrá formar sus propios vínculos colectivos con quien él quiera en base a acuerdos mercantiles, dejando de lado a quien no le guste.
El secesionista hace lo mismo que el anaco-capitalista con la diferencia que lo hace de forma territorializada y no personalizada, pero el desprecio a la voluntad colectiva es el mismo. Es más, el secesionismo (no el nacionalismo) inculca una cultura y unos valores que pueden ser el sustento de más secesionismo futuro, convergiendo por tanto con el anarco-capitalismo en métodos, valores y principios.

Más allá del respeto a la voluntad colectiva y la aceptación de vivir en libertad con el diferente, el secesionismo sitúa los intereses, objetivos o sentimientos mayoritarios del grupo secesionado por encima de los derechos de la minoría no conforme con la secesión. Un problema básico es el de las nacionalidades. La secesión implica hacer elegir al ciudadano si quiere ser nacional del territorio secesionado o nacional del estado original. No es solo obligar a elegir entre dos identidades, es también hacer elegir entre distintos derechos y obligaciones.
Esto es especialmente traumático para los originarios de un territorio secesionado que viven en otra parte del estado original y viceversa. En ambos casos los conflictos identitarios y de intereses son graves, muy problemáticos y extremadamente negativos para los afectados. Las personas deberán elegir entre convertirse en extranjeros en su lugar de residencia o convertirse en extranjeros en su tierra de nacimiento, lo que supone un perjuicio y muy probablemente una reducción de derechos.
Crear extranjeros en tu tierra cuando estos siempre han sido conciudadanos tuyos me resulta la degradación más absoluta de los principios democráticos y liberales sobre los que están edificadas nuestras sociedades. Si un gobierno retirase la nacionalidad a aquellos que no estuviesen conformes con la naturaleza e idiosincrasia del estado, estoy seguro que consideraríamos a ese gobierno como totalitario y antidemocrático ¿Por qué en el caso de una secesión no nos parece así de grave, si en el fondo es parecido? La justificación moral para hacer algo así debe ser muy contundente y basada en evitar un mal mayor (evitar muertos, violaciones continúas de derechos, etc), pero si no la tenemos, si no tenemos una gran justificación moral, entonces estamos generando un gravísimo perjuicio gratuito y dándole más importancia a los intereses que a los derechos.

En base a todo esto yo no puedo aceptar que se situé en plano de igualdad la unión y la secesión. No, el unionismo (democrático) es moralmente “superior” al secesionismo, el unionismo es expresión de convivencia, del respeto al diferente y de la vía democrática para gestionar las problemáticas colectivas, mientras que el secesionismo implica levantar diferencias, romper la convivencia y estrujar los marcos colectivos arbitrariamente. El unionismo se ajusta a los valores del estado democrático y del liberalismo político mientras que el secesionismo los relativiza a conveniencia.
Ojo, no estoy diciendo que los secesionistas sean totalitarios que quieren destruir la democracia ni mucho menos, digo simplemente que el sustento moral de sus ideas es menos democrático que el de sus oponentes unionistas. Y esto tampoco quiere decir que la secesión tenga que ser evitada a toda costa, puede llegar un momento en que los inconvenientes de la unión sean, para todos, mayores que los de la secesión, y entonces probablemente habrá que intentar dar una salida al problema de forma multilateral y entendiendo que los costes adicionales del proceso debe asumirlos quien lo desea y no quien lo padece.
Lo que es importante aquí es entender que nos hemos dejado ganar una batalla moral y de valores por incomparecencia reiterada. Hoy parece que aceptar, permitir o desear una secesión es lo democrático, cuando realmente es al revés. A todo lo que he comentado aquí se le opone un débil referéndum basado en el fundamentalismo democratista. Algo no hemos hecho bien y debemos entenderlo, para comenzar a dar la batalla moral y de valores.

Los conflictos en una democracia son normales y la democracia es el procedimiento para solucionarlos. Pero cuando el conflicto es que algunos piensan que una democracia no vale porque no les gusta con quienes la comparten, entonces tenemos un grave problema. Creo que hemos “vaciado” la democracia de valores, la hemos mercantilizado, la hemos convertido en una mera herramienta y no en un sistema inspirado por unos principios morales. Y por eso muchos piensan que hacer un referéndum es el sumun de la democracia aunque éste agreda varios principios de la misma.
El referéndum escocés finalmente ha salido negativo como era previsible a pesar del extraño cambio de tendencia de hace unas semanas, sin embargo que los favorables a la independencia en un territorio más pobre que su vecino del sur sea casi del 45% supone un gran aviso ¿Qué hubiese pasado si Escocia fuese más rica que Inglaterra? Quizá el resultado hubiese sido otro. Y cuidado con la tendencia, porque parece que los jóvenes son mayoritariamente favorables a la independencia.
Creo que hay un enorme problema cultural de base en todo esto. Hemos olvidado los valores que emanan de la democracia y que ésta es mucho más que unas elecciones o un referéndum. Y en un continente con un sistema en crisis esto puede resultar especialmente terrible. Así pues debemos dar la batalla cultural, debemos comenzar sin demora a defender los valores y bondades de la unión como verdadera expresión de los valores democráticos. Espabilemos pues.

4 comentarios:

  1. En la cuestión de libre asociación y secesión, el anarcocapitalismo no se diferencia del resto del anarquismo. El anarquismo individualista hace más énfasis en una asociación más individualista, mientras que el anarcosocialismo es más comunitario; pero para los dos es fundamental que dicha asociación sea voluntaria: los anarquistas individualistas no tendrían problema en convivir con anarquistas socialistas (y viceversa).

    Sin embargo, hacer referencia al anarcocapitalismo en su texto le sirve a modo de falacia de hombre de paja, ya que entre sus camaradas estatistas éste tiene un carácter más peyorativo: los anarcocapitalistas son malos y egoistas.

    Si bien es cierto que uno no puede estar todo el día unioéndose o secesionándose, tampoco podemos pasarnos la vida escuchando lamentos y reproches. Yo, personalmente, estoy muy cansado de ello. Si los catalanes quieren irse, mi postura es clara: a enemigo que huye, puente de plata.

    Por ello creo que el referendum de Escocia ha logrado un importante objetivo (aunque solo sea temporalmente): aparcar del debate. De hecho, el hecho de que Cameron no incluyese en la pregunta la opción de ampliar las competencias me parece un acierto, ya que ayuda a clarificar la respuesta: SI o NO.


    Respecto a los jóvenes, no es exactamente así. No encuentro ahora mismo la fuente (probablemente en algún twit o retwit de algún politikón), pero los más jóvenes (16-24 años) estaban a favor de seguir en la unión, mientras que los jóvenes entre 24 y 31 (?) años estaban a favor de la independencia.

    Un saludo

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    1. No Francisco, no lo he hecho por eso.
      No he usado el anarquismo colectivista por dos razones. Primero, porque el anarquismo colectivista ya prácticamente no existe y no lo defiende nadie. Pero segundo y fundamental porque el anarquismo colectivista y en anarcocapitalismo no tienen nada que ver en la moral y los valores que defienden.

      El anarquismo colectivista desconfía del estado porque lo ve como una herramienta del capitalismo para perdurar y por eso quiere su abolición. Sin embargo no desconfía de la sociedad, no desconfía de lo colectivo, de hecho el anarquismo colectivista defiende la colectivización de los medios de producción, por lo que obviamente va a mantener los vínculos sociales con su entorno laboral y físico y no pretende romperlos. Esto de que en al cuestión de la "libre asociación" el anarquismo colectivista y el anarcocapitalismo se parecen...pues si lo hacen es de forma meramente aparente y fundamentalmente en el anarquismo ibérico donde las teorías del federalismo desde abajo Piimargallianas empaparon bastante el anarquismo. Pero desde un punto de vista moral y de valores no tiene nada que ver. El anarcocapitalista rechaza el estado porque rechaza lo colectivo, el anarquista colectivista rechaza el estado precisamente porque cree que es una entidad de defensa elitista y que es un freno para la sociedad colectivista. A nivel de principios, pues, son antagónicos.

      Sí, yo también creo que Cameron acertó en lo de plantear solo Si o NO, aunque al final el resultado creo que ha sido más ajustado de lo que él esperaba hace dos años.

      Respecto a los jóvenes me he fiado de las encuestas previas, pues obviamente el voto es secreto y no sabemos qué han votado los distintos grupos de edad. No obstante cuando he hablado de jóvenes no lo he hecho con el límite de 24 años, sino comparando esos dos segmentos que usted ha dicho con la mediana y la tercera edad.

      Saludos,

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  2. Ya que me provocas para que responda seré claro y conciso con algunos de tus argumentos.
    Las Naciones Constituyentes es un término utilizado arbitrariamente y sin ningún contenido, legalmente podria ser tan constituyente Escocia como Andalucia.
    Denominarse como unionista no puede ser optativo, te convierte en partidario también del unionismo norirlandés lo que me preocuparía sobremanera.
    Obviamente todos los secesionistas creen que carecen de algún derecho, sea económico, político o simplemente de defensa de su cultura.
    "No hay cuestión que no pueda tratarse en un sistema democrático" creo que se responde por sí sola, en España está prohibido constitucionalmente el derecho de autodeterminación.
    Stephane Dion dijo esa frase en un contexto muy diferente al que le das si no lo explicas, aun partidario del unionismo cree firmemente en el derecho a la consulta aun vinculandolo firmemente a la negociación
    No creo que aceptar, permitir o desear la secesión sea antidemocrático, tampoco lo contrario. En todo caso será un derecho inalienable sujeto a convencer o no a la mayoría, lo cual sí es democrático.

    Y esto es solo el principio, espera a que responda a los siguientes xDDD

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    1. Ricardo,

      Vamos a ver, lo de "naciones constituyentes" no he dicho que tenga implicaciones jurídicas, he dicho que las tiene semánticas y que por eso se usa unionismo sin ningún problema.

      Soy unionista, como he dicho, "en casi todos los casos". Uno de los casos en los que he dicho que no lo soy es cuando hay discriminación contra las minorías territorializadas. ¿Hay esa discriminación en la Irlanda del Norte de hoy? Si no la hay entonces son unionista, y si la hay podría ser secesionista en función del objetivo de la secesión.

      "creo que se responde por sí sola, en España está prohibido constitucionalmente el derecho de autodeterminación"

      Claro que se responde por sí sola: La constitución se puede reformar.

      "Stephane Dion dijo esa frase en un contexto muy diferente al que le das si no lo explicas, aun partidario del unionismo cree firmemente en el derecho a la consulta aun vinculandolo firmemente a la negociación"

      Stephane Dion hizo una reflexión filosófica que vale tanto para Canadá como para España. Que sea partidario de que pueda haber consultas en unas circunstancias determinadas no implica que el planteamiento moral sea distinto. Puede ser el mismo perfectamente.
      De todas maneras no avancemos cosas porque voy a hablar sobre la Clarity Act en un tercer escrito ;-)

      "No creo que aceptar, permitir o desear la secesión sea antidemocrático, tampoco lo contrario"

      Yo creo, como defiendo en el texto, que los valores de la secesión son menos democráticos que los de la unión. Ahora, he querido dejar claro que no implica que los secesionistas tengan que ser antidemocráticos, por supuesto.

      "En todo caso será un derecho inalienable sujeto a convencer o no a la mayoría, lo cual sí es democrático"

      Claro, pero eso se hace sin romper la soberanía y sin romper el "demos" establecido en los procedimientos democráticos, que es el quid de la cuestión aquí. Usar un "demos" a la carta no parece que tenga mucho que ver con los valores democráticos.

      Creo que los siguientes te desagradarán menos ;-)

      Saludos,

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